Mamografía

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La mamografía es un examen de diagnóstico por imagen que utiliza una bajo dosis de rayos x para examinar las mamas. El examen de mamografía se utiliza para ayudar en la detección temprana y el diagnóstico de enfermedades de los senos en las mujeres.

Los rayos X (radiografía) es un examen médico no invasivo que ayuda a los médicos a diagnosticar y tratar enfermedades. El hacer imágenes con rayos X supone la exposición de una parte del cuerpo a una pequeña dosis de radiación ionizante para producir imágenes del interior del cuerpo. Los rayos X son la forma más antigua y de uso más frecuente para producir imágenes médicas.

La mamografía digital, también llamado campo de la mamografía digital completo (FFDM), es un sistema de mamografía en el que la película de rayos x es reemplazada por detectores de estado sólido que convierten los rayos X en señales eléctricas. Estos detectores son similares a los encontrados en las cámaras digitales. Las señales eléctricas se utilizan para obtener imágenes de la mama que se pueden ver en una pantalla de computadora o imprimirse en una película especial similar al de las mamografías convencionales. Desde el punto de vista del paciente, tener una mamografía digital es esencialmente lo mismo que tener una convencional de película.

Las mamografías se usan como una herramienta que pretende la detección del cáncer de mama en mujeres que experimentan síntomas: como un bulto, dolor o secreción del pezón.

La mamografía también es un buen método preventivo para detectar de manera temprana un cáncer antes de que existan síntomas o se expanda. Muchas veces la aparición de síntomas ya implica un diagnóstico tardío que implicará un tratamiento muchas veces más largo, costoso o con menor pronóstico de sobrevida o con metástasis (cuando el cáncer se ha expandido a otras partes del cuerpo).

Ningún examen previene el cáncer de mamas. Los exámenes lo que pueden lograr es detectar -en lo posible- en fases tempranas un cáncer con el fin de poder tener el mejor pronóstico. Así, la prevención es clave ya que entre antes se detecta un cáncer de mamas mayor serán las posibilidades de superarlo y evitar metástasis a otros órganos o áreas del cuerpo.

La mamografía juega un papel central en la detección temprana de los cánceres de mama, ya que puede mostrar cambios en la mama hasta dos años antes de que un paciente o un médico pueda palparlo. Las actuales directrices del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS), la Sociedad Americana del Cáncer (ACS), la Asociación Médica Americana (AMA) y el Colegio Americano de Radiología (ACR) recomiendan la mamografía cada año para las mujeres, comenzando a la edad de 40, aunque algunos médicos aconsejan que se haga la primera mamografía a los 35 años y si sale normal comenzar una mamografía anual a partir de los 40 años. Consulte a su ginecólogo que aconseja.

Las investigaciones han demostrado que las mamografías anuales llevan a la detección temprana de los cánceres de mama, cuando son más curables y las terapias para preservar la mama están disponibles y son menos costosas o invasivas.

El Instituto Nacional del Cáncer de EEUU (NCI) agrega que las mujeres que han tenido cáncer de mama y las que tienen un historial genético de cáncer de mama (familiares directos que la han padecido) deben buscar asesoramiento médico experto sobre si deben comenzar las pruebas antes de los 40 y sobre la frecuencia de la detección ya que estudios han determinado mayor incidencia de cáncer de mamas en estos grupos.

Antes de programar una mamografía, la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) y otras organizaciones especializadas recomiendan que usted primero visite a su médico (idealmente ginecólogo) y plantee todas sus dudas y le entregue todos sus antecedentes médicos. Así, es importante informar a su médico sobre cualquier cirugía realizada con anterioridad, resultados de exámenes hormonales y otros que se haya realizado y antecedentes familiares o personales de cáncer de mama.

No agende su mamografía para la semana antes de su período si sus mamas normalmente están sensibles durante éste. El examen implica una gran compresión de la mama. El mejor momento para una mamografía es una semana después de su período. Siempre informe al médico radiólogo, tecnólogo o técnico de rayos si hay alguna posibilidad de que esté embarazada. La mamografía, aunque es un examen en que se emite baja dosis de radiación, no es recomendable se haga durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre. Esto a menos que el médico tratante -por razones médicas ineludibles- lo indique por escrito para que se tomen todos los resguardos posibles.

La ACS también le recomienda:

No utilice desodorante, talco en polvo o loción en las mamas o axilas el día del examen. Estos pueden aparecer como manchas de calcio. Además, dificultan la fijación de la mama al equipo y hace más incomodo el examen.

Describa cualquier síntoma de mama o problemas al profesional que realiza el examen.

Siempre se debe guardar la mamografía anterior y se debe llevar al control anual. Esta es una “fotografía” de su último estado y cualquier variación será mucho más fácil de ser detectada por el médico radiólogo.

Los resultados se entregan de manera inmediata. Usted debe llevarlos a su médico y no asumir ningún diagnóstico. El único que puede determinar su estado es el médico que le solicitó su examen ya que además cuenta con todos sus antecedentes clínicos. Este también al ver los resultados determinará si es necesario complementar con una ecografía u otros exámenes. El hecho que se complemente no debe alarmar ya que es muy común se pidan para descartar y dar mayor seguridad al diagnóstico. La ecografía ve partes blandas que la mamografía no permite visualizar y permite un diagnóstico más completo, por ello, muchos médicos de partida piden ambos exámenes juntos.

Un mamógrafo es un equipo compuesto de una caja rectangular que contiene el tubo en el que se producen los rayos x. La unidad se utiliza exclusivamente para los exámenes de rayos X de la mama, con accesorios especiales que permiten que sólo la mama se exponga a los rayos-x. Estos equipos tienen un pequeño compresor que sostiene y comprime la mama y la posiciona para se puedan obtener imágenes en diferentes ángulos. Este mamógrafo está ubicado en una sala especial plomada lo que evita -aunque la irradiación sea mínima- la salida de rx fuera de la sala y da plena seguridad tanto al personal como a los paciente en el exterior.

No utilice desodorante, talco en polvo o loción en las mamas o axilas el día del examen. Estos pueden aparecer como manchas de calcio. Además, dificultan la fijación de la mama al equipo y hace más incomodo el examen.

Describa cualquier síntoma de mama o problemas al profesional que realiza el examen.

Siempre se debe guardar la mamografía anterior y se debe llevar al control anual. Esta es una “fotografía” de su último estado y cualquier variación será mucho más fácil de ser detectada por el médico radiólogo.

Los resultados se entregan de manera inmediata. Usted debe llevarlos a su médico y no asumir ningún diagnóstico. El único que puede determinar su estado es el médico que le solicitó su examen ya que además cuenta con todos sus antecedentes clínicos. Este también al ver los resultados determinará si es necesario complementar con una ecografía u otros exámenes. El hecho que se complemente no debe alarmar ya que es muy común se pidan para descartar y dar mayor seguridad al diagnóstico. La ecografía ve partes blandas que la mamografía no permite visualizar y permite un diagnóstico más completo, por ello, muchos médicos de partida piden ambos exámenes juntos.

Los rayos X son una forma de radiación que pasan a través de la mayoría de los objetos o paredes, incluso el cuerpo. Los equipos que usan estos rayos están diseñados para tomar partes específicas del cuerpo y así evitar irradiar partes innecesarias. Una vez que apunta a la parte del cuerpo a examinar se genera una pequeña cantidad de radiación que atraviesa el cuerpo, registrando una imagen sobre una película fotográfica o un detector especial.

Diferentes partes del cuerpo absorben los rayos X en distintos grados. Los huesos absorben gran parte de la radiación mientras que los tejidos blandos (como los músculos, la grasa y los órganos) absorben en menos grado los rayos x. Así, los huesos en las placas aparecen blancos y los tejidos blandos se muestran en matices de gris y el aire aparece en negro.

Hasta hace poco, las imágenes de rayos x solo podían revelarse e imprimirse en película (muy similar a un negativo fotográfico). Hoy en día, la mayoría de las imágenes son archivos digitales que se almacenan electrónicamente. Estas imágenes almacenadas son de fácil acceso y con frecuencia se comparan con las imágenes actuales de rayos X para el diagnóstico y manejo de enfermedades. Así la entrega puede ser en archivo digital o impresión de estos archivos en placa. En Chile aún muchos médicos solicitan la placa venga impresa. Por esta razón y a pesar que nuestro centro utiliza tecnología digital, se entrega en ese formato impreso, aunque si se requiere se puede entregar en medios digitales como CD. Un mamógrafo es un equipo compuesto de una caja rectangular que contiene el tubo en el que se producen los rayos x. La unidad se utiliza exclusivamente para los exámenes de rayos X de la mama, con accesorios especiales que permiten que sólo la mama se exponga a los rayos-x. Estos equipos tienen un pequeño compresor que sostiene y comprime la mama y la posiciona para se puedan obtener imágenes en diferentes ángulos. Este mamógrafo está ubicado en una sala especial plomada lo que evita -aunque la irradiación sea mínima- la salida de rx fuera de la sala y da plena seguridad tanto al personal como a los paciente en el exterior.

La mamografía es un examen ambulatorio que toma pocos minutos. No requiere solicitar hora y se entrega un rato luego de impresa e informada. Esto implica que una persona estará en promedio una hora y luego se podrá ir con su examen listo y no tendrá que volver a buscar resultados.

Durante la mamografía, el profesional a cargo posicionará su mama en la unidad de mamografía. Cada mama individualmente será colocada en una plataforma especial y comprimida con una paleta. El tecnólogo comprimirá progresivamente su seno. Esto provocará algunas molestias, pero son necesarias para un examen correcto.

La compresión del seno es necesaria ya que:

Aunque tenga mamas densas o espesas, la compresión ayuda a visualizar de mejor manera todo el tejido.

Comprime hacia fuera el máximo de tejido mamario lo que ayuda a evitar que otras áreas interfieran con la visualización.

Permitir el uso de una dosis más baja de rayos al estar siendo fotografiada una cantidad más delgada de tejido mamario.

Mantiene la mama inmóvil con el fin de minimizar el desenfoque de la imagen causado por el movimiento.

Reducir la dispersión de rayos x para aumentar la nitidez de la imagen.

Se le pedirá que cambie de posición entre las imágenes. Las vistas de rutina son una vista de arriba a abajo y una vista lateral en ángulo. El proceso se repite para el otro seno.

Usted debe permanecer inmóvil para reducir la posibilidad de que ésta resulte borrosa. El el profesional que toma el examen se dirigirá detrás de un biombo protegido con plomo (inclusive lo vidrios son plomados) para hacer el disparo de una dosis muy baja de rayos x.

Cuando el examen se haya completado, se le pedirá que espere hasta que el médico radiólogo determine que se hayan obtenido todas las imágenes necesarias.

Usted sentirá presión en su pecho, ya que es “exprimido” por la paleta de compresión. Algunas mujeres con mamas sensibles pueden experimentar incomodidad. Si este es el caso, programe el procedimiento cuando las mamas estén menos sensibles. Asegúrese de informar al tecnólogo si se produce dolor a medida que aumenta la compresión. Si el malestar es significativo, se utiliza menos compresión.

Un médico radiólogo, certificado por Conasem, supervisará e interpretará su mamografía, analizará las imágenes y enviará un informe firmado a su médico de cabecera, quien conversará sobre los resultados con usted y si son necesarios otros exámenes complementarios comunes como la ecografía que ayuda a un diagnóstico más seguro y completo, especialmente si hay quistes o mamas densas.

Clasificación de la American College of Radiology (ACR)
“Breast imaging reporting and data system (BI-RADS)

  • Categoría BI-RADS
  • 1 - Negativa (ningún hallazgo)
  • 2 - Apariencia Benigna
  • 3 - Apariencia probablemente benigna
  • 4 - Hallazgos sospechosos de Ca. Mama
  • 5 - Hallazgos altamente sospechosos de Cáncer
  • 0 - Faltan antecedentes.
  • Recomendación
  • Revisión Rutinaria
  • Revisión Rutinaria
  • Seguimiento a los 6 meses y durante 2 años *
  • Considerar Biopsia **
  • Misma pauta que en grupo 4
  • Pruebas adicionales, comparar previas

* Puede realizarse biopsia si la paciente lo desea ó está preocupada o si la lesión durante el control no permanece estable

** Según las características de la lesión se realizará: BAG – PAAF – Radioquirúrgica.

Muchas veces no serán suficientes las imágenes de las mamografías determinar la existencia de nódulos malignos o benignos. Si se ven cosas sospechosas, el radiólogo puede recomendar más estudios diagnósticos. No hay que alarmarse ya que esto es muy común y la mayoría de las veces sirve para descartar y no para confirmar anormalidades.

Las interpretaciones de las mamografías pueden ser difíciles debido a una mama normal puede ser diferente en cada mujer. También existen las llamadas mamás densas que no permiten una visualización óptima. Además, una imagen puede verse comprometida si hay polvo o ungüento en los pechos, o si ha sido sometido a una cirugía de mama. Debido a que algunos cánceres de mama son difíciles de visualizar, el radiólogo puede querer comparar la imagen con exámenes anteriores. No todos los cánceres de mama se pueden ver en una mamografía.

Los implantes de senos también pueden impedir lecturas precisas en la mamografía porque tanto los implantes de silicona y solución salina no son transparentes en los rayos X y pueden bloquear una visión clara de los tejidos detrás de ellos, especialmente si el implante ha sido colocado delante de, en lugar de por debajo. Profesionales de la salud experimentados saben cómo comprimir cuidadosamente las mamas para mejorar la vista sin romper el implante.

Cuando haga una cita para una mamografía, las mujeres con implantes deben preguntar si el centro utiliza técnicas especiales diseñadas para acomodarlos. Antes de que se tome la mamografía, deben asegurarse de que el técnico tiene experiencia en la realización de la mamografía en pacientes con implantes mamarios.

Mientras que la mamografía es la mejor herramienta de detección para el cáncer de mama disponible en la actualidad, las mamografías no detectan todos los cánceres de mama. También, una pequeña porción de las mamografías indican que un cáncer podría estar presente cuando no lo es (llamado un resultado falso positivo). Pero exámenes posteriores descartarán o confirmarán (ecografías, magnificaciones, punciones, biopsias).

Este es un mito que se expandió a través de redes sociales. La mamografía realizada a mujeres que no han sido irradiadas por tratamientos de cáncer, no reviste riesgos demostrados ya que la radiación es mínima. Al contrario, se ha demostrado que el uso de protectores de tiroides entorpece el exámen y puede afectar la visualización y el buen diagnóstico.

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